Hasta el año 2009, que fue cuando entró en vigor definitivamente el Documento Básico de Protección contra el Ruido del Código Técnico de la Edificación (DB-HR), la calidad acústica de los edificios que se proyectaban en España no era un factor determinante en su diseño. La extinta Norma Básica de la Edificación, Condiciones Acústica (NBE-CA-88) no sólo fijaba unos aislamientos acústicos poco exigentes, sino que además no se requería de ninguna comprobación de la calidad real de la construcción finalizada. De ahí que nos hayamos acostumbrado a edificios donde se oye todo, tanto ruido vecinal como de instalaciones.

El Código Técnico de la Edificación supuso un cambio de mentalidad: de un código prescriptivo se pasó a un código prestacional, es decir, se fijan condiciones y límites exigibles a la finalización de la construcción dando libertad – relativa – a los diseñadores para lograr su cumplimiento. En el caso particular del ruido de instalaciones, el DB-HR únicamente describe algunas pautas generales – y necesarias – de ejecución. Los límites de ruido transmitido aplicables vienen definidos en la legislación medioambiental de cada región, como por ejemplo el Decreto 6/2012 de Andalucía al que pertenece el siguiente extracto:

D6-2012

1. Caso práctico: el ruido de ascensores

Entre las patologías acústicas por ruido de instalaciones en la edificación, una de las más complejas de controlar es la del ruido originado por los ascensores, dado que el recorrido de la instalación y el número de anclajes que precisa puede hacer que su funcionamiento sea percibido muy lejos de donde se ubica físicamente.

motor ascensor

Dicho ruido suele ser de tipo estructural, ya que la maquinaria que acciona el sistema suele ser relativamente silenciosa o, al menos, no tanto como para que los cerramientos típicos no puedan atenuarlo.
Además, su funcionamiento no es constante; pueden distinguirse varios regímenes transitorios:

  • Salto de contactores (transitorio).
  • Arranque (transitorio)
  • Funcionamiento en régimen continuo (subida / bajada).
  • Cambio de velocidad (transitorio).
  • Régimen de velocidad reducida (continuo).
  • Frenada (transitorio).
  • Caída final (transitorio).

Este funcionamiento discontinuo implica que hacer una medición acústica de este tipo de instalaciones no sea trivial.

ruido ascensor

2. ¿Cómo se mide el ruido de un ascensor?

La dificultad estriba en definir un régimen de funcionamiento normalizado o trazable a un patrón repetible. En otras palabras, cómo accionar la instalación de forma que los resultados que obtengamos puedan ser comparados con los límites legales. Para esto nos resultará especialmente útil la norma internacional UNE-EN ISO 10052:2005, donde se definen los ciclos de funcionamiento normalizados de cada tipo de instalación a evaluar. Para el caso particular de ascensores, el ciclo estándar sería:

  • Puesta en marcha desde la planta más baja y subiendo, con 1 ó 2 personas en la cabina.
  • Parada en cada una de las plantas intermedias, abriendo y cerrando puertas.
  • Cuando el ascensor llega a la planta más alta, recorrido completo de bajada hasta la planta más baja.
medida ruido ascensor

Ciclo de funcionamiento de un ascensor de 3 plantas y 2 sótanos

La evaluación debe incluir 3 ciclos normalizados, medidos en el recinto receptor en dos puntos fijos, uno de ellos cerca de una esquina. El resultado se expresaría como un nivel continuo equivalente (LAeq) del ciclo completo, incluyendo las posibles penalizaciones (K) por impulsividad, tonalidad y bajas frecuencias habituales en la legislación española. Este resultado, teniendo en cuenta el intervalo de incertidumbre de medida, sería el que se compararía con el límite legal para decidir si la instalación cumple o no.

L Keq ,T = LAeq, T + Kt + Kf + Ki

3. Conclusiones

Las instalaciones comunes de los edificios son a menudo focos de molestias para las mismas personas a las que dan servicio, como consecuencia de un diseño o ejecución deficientes. La legislación actual protege a las personas estableciendo límites de ruido de instalaciones transmitidos al interior de viviendas y zonas protegidas, si bien las pruebas objetivas para su comprobación deben ser trazables.

Mitigar la transmisión de ruido de estos equipamientos en fase de ejecución es relativamente sencillo y económico, todo lo contrario que acometer una rehabilitación cuando las máquinas ya se encuentran instaladas y en funcionamiento. Por lo tanto, la prevención es la clave.

Aprovechamos para recomendaros un interesante post de nuestros compañeros de CECOR sobre ruido de ascensores y algunas recomendaciones de ejecución.