Ayer, 30 de julio de 2014, fue un día que algunos ya pensábamos que no veríamos, después de años de obras, retrasos, sobrecostes e incomodidades. Un día que nuestros representantes políticos no dudan en calificar de histórico para Málaga. Por fin, se pone en funcionamiento el anhelado Metro de Málaga, aunque sólo sea de forma parcial – la llegada al centro de la ciudad aún debe esperar -.

El Metro es una fuerte apuesta de la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento de Málaga con el fin de mejorar la movilidad en la ciudad fomentando el uso de un transporte público no contaminante, lo que implicará a la larga una reducción del uso del vehículo privado. Y una de las consecuencias directas de sería, tal como la misma ministra Ana Pastor ha destacado en su discurso de hoy, una reducción del ruido en su entorno.

1.   El ruido ambiental en las ciudades

El tráfico rodado suele ser la fuente de ruido en las ciudades que mayor aportación produce a la contaminación acústica global, tanto por su extensión como por el número de personas afectadas, a pesar de ser un foco ruidoso socialmente aceptado y que genera menos quejas o denuncias que otros, como por ejemplo el ruido de ocio. La ciudad de Málaga no es una excepción a esta regla y así se destaca en las conclusiones del último Mapa Estratégico de Ruido elaborado por el Área de Medio Ambiente y Sostenibilidad en el año 2013:

TablaMER

Extracto de conclusiones del Mapa Estratégico de Ruido de la Aglomeración de Málaga (2013)

Gráfico personas expuestas niveles ruido

Distribución de número de personas expuestas a elevados niveles de ruido por tipo de fuente sonora en la aglomeración de Málaga (índice Lden)

Por lo tanto, como norma general, si se disminuye el ruido procedente del tráfico rodado, la mejora potencial alcanzaría a un mayor número de personas que si se incide sobre otras fuentes sonoras.

2.   Metros y tranvías como acción correctiva

La construcción de ferrocarriles urbanos (metros, tranvías) es una de las acciones correctivas más frecuentes en los Planes de Acción contra el Ruido de muchas ciudades, junto con la peatonalización de zonas residenciales o la construcción de carriles-bici.

Todas estas medidas persiguen, en suma, la disuasión progresiva del uso del vehículo privado, lo cual tiene un efecto directo en la contaminación acústica global de una ciudad. Sin embargo, para alcanzar resultados evidentes, la reducción del tráfico debe ser drástica:

ReducirTrafico

Potencial de reducción de ruido (dBA) mediante reducción del volumen de tráfico

Sirva como ejemplo una propuesta de integración urbana del propio Metro de Málaga en el centro de la ciudad – proyecto en el que participamos –, consistente en la semipeatonalización de la Alameda Principal para el paso del suburbano en superficie con un único vial limitado al transporte público (autobuses y taxis).

Ya sabemos que finalmente la llegada del Metro al centro de la ciudad no será de este modo, pero cabría decir que, desde el punto del ruido en el entorno, la solución no era mala – no entramos a valorar otras cuestiones que fueron ampliamente discutidas –. La disminución de la contaminación acústica en algunos puntos habría sido muy apreciable, por encima de los 5 dBA, como se puede ver en las figuras:

MetroAlameda

Infografía de Alameda Principal a la finalización del proyecto (fuente: Metro de Málaga)

 

AlamedaAntes

Niveles sonoros en Alameda Principal. Situación Actual

Leyenda mapa ruido

Ld (dBA) a 4 m

AlamedaDespues

Niveles sonoros en Alameda Principal. Situación Prevista

3.   En resumen

Numerosos estudios demuestran que el principal causante de la contaminación acústica de nuestras ciudades, por extensión y número de personas afectadas, suele ser el tráfico rodado. Por ello, los ferrocarriles urbanos (metros, tranvías) tienen un gran potencial de reducción del ruido ambiental, ya que con un diseño eficaz se convierten en una alternativa real al vehículo privado. Y la consecuencia es directa: cuantos menos coches en circulación, menos ruido.