Actualización

En este artículo hablamos sobre la legislación acústica aplicable en el estado, cuya redacción puede ser  algo confusa y que no siempre da respuesta a situaciones cotidianas. Por eso aprovechamos para  aclarar algunos conceptos a raíz de las preguntas que nos hacen en los comentarios:

  • La legislación estatal sólo es aplicable a determinados emisores acústicos: actividades comerciales, industriales o de servicio y sus instalaciones, carreteras, ferrocarriles, puertos y aeropuertos.

Legislación Acústica en España

 Por lo tanto, el ruido doméstico (por ejemplo, comportamientos vecinales, ruido de mascotas,  funcionamiento de electrodomésticos), el de obras, ciclomotores, coches-discoteca, recogida de  basuras, fiestas patronales, exterior de zonas de ocio… quedaría fuera del alcance de la ley estatal.

  • El ruido de actividades militares así como en el ámbito laboral también estaría fuera del alcance, ya que existe legislación específica al respecto.
  • Las comunidades autónomas y, en última instancia, los ayuntamientos, son los responsables de regular los ruidos dentro de su territorio que no estén cubiertos por la ley nacional, especialmente en lo relativo a los comportamientos vecinales. Para ello, deben aprobar ordenanzas o reglamentos adaptados a la legislación nacional y que la complementen.

 En conclusión, cada comunidad autónoma e incluso cada municipio puede gestionar la contaminación  acústica – dentro de sus competencias – como lo estime oportuno. Por eso, un mismo tipo de ruido  puede tener un tratamiento muy diferente según dónde se produzca. Lo que en un pueblo es tolerable  puede ser sancionable en otro…

 

La legislación española sobre contaminación acústica es relativamente reciente, a pesar de que ya había reglamentos u ordenanzas locales que trataban de poner orden, cada una a su manera. Así, no fue hasta el año 2003 cuando fue publicada la Ley 37/2003, del Ruido. Este texto, con su importancia por ser el primero en abordar este problema de forma armonizada en todo el estado, en realidad supuso más una declaración de intenciones que un reglamento aplicable.

Actualmente sí disponemos de dicho reglamento, el Real Decreto 1367/2007, que desarrolla la Ley del Ruido definiendo unos criterios básicos a los cuales han de adaptarse las normativas locales – pueden ser más restrictivas, pero no menos –. Se trata de un texto para ingenieros, ya que se basa en parte en la norma UNE-ISO 1996-2:2009 y, además, tiene una redacción algo enrevesada. Tratamos de explicar algunas claves en este artículo.

1.   ¿Cuál es el límite de decibelios permitidos?

Para cada casuística existe un límite aplicable, tanto para el horario diurno como para el nocturno (que suele ser entre las 23:00 y las 7:00). Por ejemplo, para ruidos transmitidos por instalaciones o actividades al interior de recintos colindantes nos tendríamos que fijar en la tabla B2:

tabls

La tabla especifica límites de inmisión para cada período: día (LKd), tarde (LKe) y noche (LKn), pero ojo, se refiere a valores promedio anuales, es decir, como si pusiéramos un sonómetro a medir durante todo un año en el receptor. Técnicamente inviable.

Por eso, cuando se inspeccionan actividades, es de aplicación el artículo 25 que transcribimos:

Art25

Es decir, cuando se evalúa una actividad en funcionamiento tendríamos que considerar dos casuísticas: para empezar, ninguna fase de ruido – intervalo de tiempo con una emisión sonora de actividad uniforme – puede superar el límite más 5 dBA. Además, el promedio ponderado de todo el período horario de funcionamiento de la actividad no podría superar el límite más 3 dB. Cuidado, no basta con mirar el nivel en la pantalla de nuestro sonómetro.

gráfica penalizaciones

2.   ¿Cómo se mide?

Los límites anteriores se aplican al ruido debido exclusivamentea los emisores acústicos, es decir, como si estuvieran solos en el mundo. Puesto que un sonómetro no puede distinguir entre ruidos molestos o no – sólo capta niveles de presión – inevitablemente tendremos que medir el nivel de ruido de fondo deteniendo el emisor y corregir si fuera necesario. En términos acústicos distinguir significa que haya 3 ó más decibelios de diferencia entre niveles. Si no existe esa diferencia no podríamos determinar el ruido causado por la actividad:

gráfica niveles penalizaciones

Y aún hay más, porque la legislación acústica actual define el concepto de penalización: unos factores de corrección que se suman directamente al resultado de la medida (3, 6 y hasta 9 dB) dependiendo de las características propias del sonido  que medimos, para obtener lo que se conoce como el índice de ruido corregido (LKeq). Se penalizan – son más molestos – ruidos de baja frecuencia – graves –, con componentes tonales evidentes – pitidos o zumbidos – o claramente impulsivos – golpes.

L Keq ,T = LAeq, T + Kt + Kf + Ki

Notad que calcular correctamente las penalizaciones es determinante en una inspección acústica, porque la cuantía de las sanciones depende de la cantidad de decibelios excedidos… Hay que estar muy seguro para añadir hasta 9 dB de penalización al resultado de una medida.

3.   ¿Cumple o no cumple?

Y para el final dejamos uno de los aspectos más áridos de un ensayo acústico, y que además no se menciona explícitamente en la legislación: la incertidumbre de medida. Adelantamos que este tema nos dará para otro post.

Cualquier medición de una magnitud física conlleva cierto margen de error, debido a la precisión de los instrumentos usados, a variaciones ambientales o al factor humano. Cuanto menor sea dicho margen, más exacto será el resultado obtenido – hay mayor probabilidad de conocerlo –. Estimar la incertidumbre de un ensayo es cuantificar ese error, normalmente expresado como un intervalo de confianza, donde con una probabilidad del 95% podremos asegurar que está el valor verdadero.

En el caso de las medidas acústicas, las componentes de la incertidumbre están esbozadas en la citada UNE-ISO 1996-2:2009. Según esta norma, la incertidumbre mínima de cualquier medida realizada con un sonómetro Tipo 1 es de ± 2 dB:

ISO1996-2

En suma, el cálculo de la incertidumbre de medida resulta casi obligado para cualquier Laboratorio de Ensayo serio, especialmente si lo que se pretende es emitir un juicio objetivo con seguridad: ¿cumple o no cumple con la ley?

Incertidumbre

Interpretar correctamente nuestra legislación va más allá de tener a mano un buen sonómetro: las entidades o personal técnico que lo aplican deben tener una cualificación adecuada, y no es para tomárselo a broma: está demostrado que el ruido excesivo daña gravemente la salud de las personas.

Para quien quiera profundizar más, recomendamos ojear la Guía de Contaminación acústica de la Junta de Andalucía.